viernes, 1 de mayo de 2026

El humedal de El Sueño: un tesoro natural por recuperar en Espartales Norte.

 

Una vez más queremos rescatar del olvido el humedal de El Sueño, situado en Espartales Norte, un enclave natural de gran valor ecológico que sigue siendo desconocido para muchas personas en Alcalá.


Ya en 2003, la revista municipal Nuestro Barrio, en su sección Proyectos de nuestros barrios, hacía referencia a unas lagunas en el Camino del Sueño, en la zona noroeste de la ciudad, donde con el tiempo se desarrollarían las urbanizaciones de Espartales Norte. Aquella mención ponía sobre la mesa la existencia de este espacio singular, que hoy sigue esperando la atención que merece.




El humedal está formado por una serie de lagunas naturales que, pese a su potencial, se encuentran actualmente deterioradas, con presencia de vertidos, escombros y signos evidentes de abandono.



Vertidos y escombros.

Este espacio ocupa aproximadamente 10 hectáreas y su origen está ligado a la extracción de áridos que tuvo lugar entre finales de los años 70 y mediados de los 90. Tras el cese de esta actividad, y sin una adecuada restauración ambiental, la cercanía del nivel freático favoreció la aparición de estas lagunas, dando lugar a un ecosistema de gran interés.






En un contexto como el de Alcalá de Henares, donde la expansión urbana, las infraestructuras y la presión sobre los recursos naturales no han dejado de crecer, espacios como este adquieren aún más importancia. Su degradación supone la pérdida de oportunidades para el disfrute ciudadano, el contacto con la naturaleza y la práctica de actividades al aire libre.

Además, no hay que olvidar que en España muchas especies (mamíferos, aves, peces y flora) se encuentran gravemente amenazadas. La conservación de enclaves como el humedal de El Sueño contribuye directamente a frenar esta pérdida de biodiversidad.


Por ello, resulta fundamental proteger este espacio, preservar su hábitat natural y garantizar la conservación de su fauna y flora. Evitar su degradación y avanzar hacia figuras de protección como la de zona especial de conservación sería un paso clave para asegurar su futuro.


El humedal está compuesto por varias lagunas estacionales de pequeño tamaño, rodeadas por una vegetación característica formada por carrizos, juncales y cañaverales. En las zonas intermedias crecen especies arbóreas propias de áreas húmedas, donde el nivel freático se mantiene próximo a la superficie.


 El resultado es un paisaje singular, con vegetación riparia como carrizo, hinojo, retama, junco, zarzas, rosas silvestres y ejemplares de taray, olmo, chopo, sauce o morera, además de plantas tradicionales de la zona como el regaliz o palodú.


Este enclave atrae a una notable diversidad de fauna. Entre las aves destacan especies como el milano real, el cernícalo común, el ratonero o incluso buitres que sobrevuelan la zona. También es posible observar abubillas, pitos reales, colirrojos tizones, currucas, papamoscas, carboneros, urracas, mirlos, gorriones, jilgueros, verderones, ruiseñores, perdices rojas, oropéndolas, grajillas o carriceros, entre muchas otras.


A ellas se suman aves acuáticas como la gallineta europea y el ánade real, así como anfibios (rana común, sapo corredor), reptiles (culebra de escalera) y pequeños mamíferos como el conejo. Esta biodiversidad convierte al humedal en un auténtico refugio de vida en plena periferia urbana.

                                                                                  


Además de su valor ecológico, este espacio tiene una importante dimensión histórica. El humedal está vinculado a los antiguos viajes de agua o qanats, canalizaciones subterráneas que durante siglos abastecieron de agua a Alcalá de Henares. Desde finales del siglo XV hasta hace pocas décadas, estos sistemas fueron fundamentales para el suministro de la ciudad.


Entre los principales viajes de agua documentados se encuentran los de Jesuitas, Finca del Ángel, El Sueño, El Chorrillo, Villamalea y El Carmen. En particular, el viaje de agua procedente de la finca de El Sueño, junto con el de Villamalea, abasteció al acuartelamiento de Ciudad del Aire.


Este legado forma parte de la memoria colectiva de Alcalá y refuerza la necesidad de conservar no solo el entorno natural, sino también su patrimonio hidráulico.


En definitiva, el humedal de El Sueño es mucho más que un espacio degradado: es una oportunidad. Un lugar donde naturaleza, historia y ciudad se encuentran, y cuyo futuro depende de la voluntad colectiva de protegerlo.

En esta foto podemos ver al buitre negro muy asiduo por las alturas de Espartales norte y sur, el nido del pájaro moscón que lo construye en forma de bolsa colgante, se encuentra en los árboles, especialmente en sauces y chopos, cerca de arroyos, zonas húmedas, ríos o lagos.
y un colirrojo joven explorando y curioseando por su medioambiente más cercano.


El grupito de vecinas y vecinos observamos asombrad@s la gran biodiversidad de este paraje y anotamos las especies vegetales y animales, para posteriormente hacer este reportaje.


Conservar los humedales no es solo una cuestión ambiental; es una inversión en salud, biodiversidad y calidad de vida. Recuperar El Sueño es, en cierto modo, recuperar una parte esencial de Alcalá de Henares.



El Milano Real, año tras año le podemos por los cielos del humedal del Sueño.

Todas las fotos son realizadas en el lugar del reportaje.

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