sábado, 2 de mayo de 2026

El Humedal de El Sueño: un tesoro natural por recuperar en Espartales norte.

Una vez más queremos rescatar del olvido el Humedal de El Sueño.
Situado en Espartales Norte, un enclave de gran valor ecológico que sigue siendo desconocido para muchas personas de Alcalá de Henares.

Ya en 2003, la revista municipal Nuestro Barrio, en su sección Proyectos de nuestros barrios, hacía referencia a unas lagunas en el camino del Sueño, en la zona noroeste de la ciudad, donde con el tiempo se desarrollarían las urbanizaciones de Espartales norte.
Aquella mención ponía sobre la mesa la existencia de ese espacio singular, que hoy sigue esperando la atención que merece.

Camino actual del Sueño, al fondo podemos ver la antigua Finca de El Sueño, hoy en desuso.

Siguiendo el camino ya vemos al fondo el humedal y mientras llegamos observamos un bonito árbol del amor que creció espontaneo. 


El humedal está formado por una serie de lagunas naturales que pese a su potencial se encuentran actualmente deterioradas con presencia de vertidos y escombros y signos evidentes de abandono.

Vertidos y escombros.

Este espacio ocupa aproximadamente 10 hectáreas y su origen está ligado a la extracción de áridos que  tuvo lugar entre finales de los años 70 y mediados de los 90. Tras el cese de la actividad, sin una adecuada restauración ambiental, la cercanía del nivel freático favoreció la aparición de estas lagunas, dando lugar a un ecosistema de gran interés.

En un contexto como el de Alcalá de Henares, donde la expansión urbana, las infraestructuras y la presión sobre los recursos naturales no han dejado de crecer, espacios como este adquieren aún más importancia.

Un resto de una columna.

Su degradación supone la pérdida de oportunidades para el disfrute ciudadano en contacto con la naturaleza y la practica de actividades al aire libre.


Además, no hay que olvidar que en España muchas especies (aves, mamíferos, peces, flora) se encuentra gravemente amenazadas. La conservación de enclaves como el humedal de El Sueño contribuye directamente a frenar esta pérdida de biodiversidad.

Por ello resulta fundamental proteger este espacio, preservar su hábitat natural y garantizar la conservación de su flora y fauna. Evitar su degradación y avanzar en figuras de protección como la de Zona Especial de Conservación, sería un paso clave para asegurar el futuro.

El humedal está compuesto por varias lagunas de pequeño tamaño, rodeadas por una vegetación característica formada por carrizos, juncales y cañaverales. En las zonas intermedias crecen especies arbóreas propias de áreas húmedas donde el nivel freático se mantiene próximo a la superficie.

El resultado es un paisaje singular, con vegetación riparia, como carrizo, hinojo, retama, junco, zarzas, rosales silvestres, y ejemplares de tarayes, olmo, chopo, sauce o moreras, además de plantas tradicionales de la zona como el regaliz o paludú.

Este enclave atrae a una notable diversidad de fauna. Entre las aves destacan especies como el milano real, el cernícalo común, el ratonero, o incluso buitres que sobrevuelan la zona, también es posible observar a abubillas, pitos reales, colirrojos tizones, currucas, papamoscas, carboneros, urracas, mirlos, gorriones, jilgueros, verderones y verdecillos, ruiseñor, perdiz roja, oropéndolas, grajillas, o carriceros entre muchas otras.

A ellas se suman aves acuáticas como la gallineta europea y ánade real, así como anfibios (rana común y sapo corredor), reptiles (culebra escalera), y pequeños mamíferos como el conejo. Esta biodiversidad convierte al humedal en un autentico refugio de vida en plena periferia urbana.

Rana común en el humedal de El Sueño.


Además de su valor ecológico, este espacio tiene una importante dimensión histórica. El humedal está vinculado a los antiguos viajes del agua o qanats, canalizaciones subterráneas que durante siglos abastecieron de agua a Alcalá de Henares. Desde finales del siglo XV hasta hace pocas décadas, estos sistemas fueron fundamentales para el suministro de la ciudad. 

Entre los principales viajes del agua documentados se encuentran los de Jesuitas, Finca del Ángel, El Sueño, El Chorrillo, Villamalea y El Carmen.
En particular el viaje del agua procede de la Finca del Sueño, junto con el de Villamalea abastecieron al acuartelamiento de Ciudad del Aire.

Este legado forma parte de la memoria colectiva de Alcalá de Henares y refuerza la necesidad de conservar, no solo el entorno natural, sino también su patrimonio hidráulico. 

Antigua finca de El Sueño, actualmente en desuso. 

Zarzales y rosales silvestres  se ven junto a la laguna.


Estos terrenos del humedal son de  propiedad privada y están situados a menos de 300 metros de las urbanizaciones de Espartales Norte que el Ayuntamiento de Alcalá de Henares debería tener en consideración y proteger. De cara a futuras expansiones de estos barrios del norte de la ciudad, sería conveniente evitar la construcción de viviendas, calles o carreteras en dichos espacios.



En estas imágenes podemos observar diversas especies de fauna en el entorno de Espartales Norte y Sur. El buitre negro sobrevuela los cielos de la zona, mientras que el pájaro moscón construye su característico nido en forma de bolsa colgante en árboles como sauces y chopos, generalmente cerca de arroyos, humedales, ríos y lagos. Asimismo, un joven colirrojo observa con curiosidad su entorno más cercano.

Ver vídeo 

Un grupo de vecinas y vecinos recoge y toma notas sobre la flora y la fauna del entorno para, posteriormente, elaborar este reportaje y darlo a conocer.

En definitiva, el humedal de El Sueño es mucho más que un espacio degradado: es una oportunidad, un lugar donde naturaleza, historia y ciudad se encuentran y cuyo futuro depende de la voluntad colectiva de protegerlo.


Conservar los humedales no es solo una cuestión ambiental; es una inversión en salud, biodiversidad y calidad de vida. Recuperar el sueño es en cierto modo, recuperar una parte esencial de Alcalá de Henares.

El Milano real muy asiduo por nuestros cielos en busca de su alimento.
Todas las fotos son inéditas y del lugar.

martes, 7 de abril de 2026

Marcha caminera por las vías pecuarias de Espinillos por Ecologistas en Acción Alcalá de Henares.





Un año más, desde Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares, se organizó una ruta a pie que partió desde la estación de Torrejón de Ardoz hasta el complejo rural de Espinillos, situado en el término municipal complutense.

Los caminos públicos, que nos pertenecen a todos y todas, fueron el hilo conductor de esta iniciativa, que reunió a personas interesadas en redescubrir el valor de estos espacios. A tan solo quince minutos de la ciudad, los participantes pudieron disfrutar de un entorno de gran belleza, explorando la riqueza de su ecosistema periurbano, su historia y las posibilidades de futuro que alberga.

A lo largo del recorrido, no solo se caminaron senderos que conectan naturaleza y memoria, sino que también se generó un espacio de reflexión sobre el uso y la protección de estos terrenos, accesibles gracias a la red de caminos públicos que allí confluyen. Porque, como ciudadanía, tenemos el derecho —y también la responsabilidad— de participar en las decisiones sobre el entorno que nos rodea.

Esta caminata se llevó a cabo como una forma de reivindicación, con el objetivo de proteger estos terrenos y evitar su urbanización.


En una hermosa mañana, unas treinta personas nos adentramos en las aproximadamente 170 hectáreas de estos históricos terrenos, situados en el término municipal de Alcalá de Henares y recientemente adquiridos por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz.

A medida que caminábamos, podíamos imaginar la vida que estos parajes habían acogido a lo largo de los siglos, mientras disfrutábamos del aire puro, los paisajes abiertos y la sensación de descubrir un lugar que combina historia, naturaleza y memoria local. Cada sendero y cada rincón parecía susurrar historias olvidadas, convirtiendo nuestra excursión en un viaje al pasado y en un redescubrimiento del presente.
El objetivo es poner en valor estos caminos públicos como parte del patrimonio natural, histórico y cultural de los municipios, además de reivindicar su conservación y uso público.

Espinillos es un espacio natural, antaño agrícola, asociado a los ríos Torote y Henares. Forma parte de un corredor ecológico que está protegido por la Red Natura 2000.

Pasamos junto al río Henares

Un milano real sobre nuestras cabezas revolotea en busca de alguna presa, rapaz catalogada en España como “en peligro de extinción”.

La población de esta ave elige para reproducirse zonas forestales al pie de los montes y en áreas de media montaña, con espacios abiertos cercanos como valles, campiñas despejadas y cultivos. Cada vez con mayor frecuencia, también se aproxima a núcleos urbanos en busca de alimento.

Una zona agrícola en deterioro progresivo en los últimos años.


Puente sobre el Río Henares, este camino que una vez cruza el río nos lleva a la población de Torres de la Alameda.

Algunos participantes en la ruta acudieron en bici desde Alcalá de Henares.

En la margen izquierda de río Henares vemos un antiguo palomar 
ver reportaje sobre estos palomares en el siguiente enlace:

La finca de Espinillos, ubicada en el término municipal de Alcalá de Henares y lindando con Torrejón de Ardoz, se encuentra estratégicamente entre la N-II y la orilla izquierda del río Henares, siguiendo el antiguo camino hacia Torres de la Alameda. Este histórico complejo rural, con raíces que se remontan al siglo XVIII, fue un testigo silencioso de la vida agraria de la región hasta el siglo XX.

A pesar de su importancia histórica, hoy la finca se encuentra en estado de abandono, con numerosas estructuras originales destruidas o deterioradas por el paso del tiempo y el vandalismo. Sin embargo, Espinillos conserva un aura de historia y memoria que invita a imaginar la vida que una vez floreció en sus muros y patios.
 

La finca perteneció inicialmente a D. Pablo de Soria y Averasturi, quien la vendió en junio de 1878 a D. José de Ahumada y Centurión. Años más tarde, en 1888, este último la traspasó al teniente coronel de caballería D. Enrique Allendesalazar y Gacitúa, incluyendo lo que entonces se describía como “un ventorro y terrenos en el Sitio de Torote y Soto de Espinillos”.

Con la llegada de este nuevo propietario, la finca cambió por completo su orientación y se convirtió en una granja experimental impulsada por la Sociedad Española contra el Ganado Híbrido, de la que Allendesalazar era fundador y presidente.

Además, estos terrenos también formaron parte de la tradición vitivinícola local, ya que aquí se elaboró uno de los vinos históricos de Alcalá de Henares, conocido como el “tinto del Soto de Espinillos”.
La soledad del paraje, su nula vigilancia y protección, lo han convertido en lugar de  grafiteros en estos últimos años.


La urraca en busca de algo de comida, en unos terrenos degradados en torno a esta finca y sucios por la acción del ser humano.


En la imagen vemos como una compañera de Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares, recoge en una bolsa, latas y botellas, tiradas por el suelo y encima de esta antigua rueda de molino de granito, un bonito acto que recogemos en estas fotos.



Vistas desde el cerro del Viso.

Como se aprecia en la imagen aérea, se trata de uno de los pocos ejemplos que aún se conservan en el término de Alcalá de Henares de un ventorro y de un complejo agropecuario tradicional muy completo.

 Este complejo de explotación rural consta de dependencias estructuradas en torno a un patio central, viviendas, almacenes, cuadras, garajes, etc.

En cierto modo, funcionaba como una pequeña “ciudad” autosuficiente, con todas las dependencias necesarias para su actividad. Sin embargo, la escasa documentación sobre su origen, junto con las continuas transformaciones propias de este tipo de asentamientos —en uso hasta bien avanzado el siglo XX—, han contribuido a que hoy su existencia y valor pasen en gran medida desapercibidos.

El conjunto cuenta con varios elementos de interés, como un pozo con brocal de piedra situado en la entrada, dos grandes piedras de molino de granito —de origen desconocido— que actualmente cumplen una función decorativa, así como otros elementos, algunos aún funcionales, distribuidos por las distintas dependencias.

   La Colada de Lavapellejo es idónea para unir a pie Alcalá y Torrejón, aunque en algunos tramos su paso se dificulta considerablemente debido a la abundante vegetación junto al Henares y a las lindes de fábricas que invaden las zonas hidráulicas de servidumbre del río. Esta franja, que comprende los primeros cinco metros desde el borde del cauce, está destinada al uso peatonal, así como a labores de vigilancia y salvamento.

A continuación podéis ver un pequeño video de una ruta por la Colada de Lavapellejos que hicimos en el 2022.

Llegamos al puente del río Torote y su Colada del mismo nombre.

En esta foto del Torote, vemos cómo un ciclista intenta pasar por los ojos del puente, terminado de construir hacia el año 1776 con piedra extraída de una cantera del término de Villalbilla y ubicado en el ancestral Camino de Aragón. El ingeniero Marco de Vierna elaboró este proyecto para un paso tan concurrido desde tiempos antiguos.

Como se observa, los grafitis, los escombros, la basura y el deterioro de este enclave son evidentes. Por ello, la Asociación Patrimonio Complutense lo ha incluido en su lista roja, dentro de la relación del patrimonio alcalaíno en riesgo.


De regreso ya a Torrejón, pasamos por el olivar .



Durante tres horas de recorrido, los integrantes de Ecologistas en Acción y de la plataforma vecinal y ambiental Proyecto Espinillos (proyectoespinillos@hotmail.com)  nos guiaron e informaron sobre los detalles y la historia de este encantador paraje, enriqueciendo nuestra caminata con su conocimiento y pasión por la conservación del lugar.