Los Cerros de Alcalá de Henares, también conocidos como Montes de Valdealcalá, son un conjunto de elevaciones y cumbres planas situadas al noroeste del río Henares.
Constituyen la frontera natural entre dos zonas geográficas: la Alcarria de Alcalá y la Campiña, limitando al sur con los municipios de Villalbilla, Anchuelo, Los Santos de la Humosa y Torres de la Alameda.
Estas elevaciones están formadas principalmente por yesos y arcillas.
Se trata de un espacio natural de gran riqueza ecológica, protegido como Monte de Utilidad Pública desde el año 2000.
El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ofrece diversas rutas por este Parque Natural de los Cerros, como la ruta de los Tarayes, la Puerta Verde, el Castillo Árabe y el monte Ecce Homo. Estas rutas son una excelente manera de disfrutar de la belleza natural del entorno, conocer la naturaleza local y descubrir su historia.
Un parque con una extensión aproximada de 800 hectáreas, utilizado como espacio de ocio y esparcimiento para familias y grupos de amigos.
Se accede a este paraje por la carretera de Pastrana y tiene como entrada principal la situada frente al
Cementerio Jardín.
Alcalá la Vieja o Castillo Árabe, es una de las rutas preferidas a este Parque de los Cerros.
El llamado Castillo Árabe: Qal’at Abd al-Salam es una fortaleza medieval andalusí levantada por los musulmanes en el siglo X. Durante siglos fue un punto defensivo estratégico y una atalaya destinada a proteger el camino fluvial del Henares.
Actualmente se encuentra en proceso de excavación arqueológica.
Vistas de Alcalá que se pueden tomar desde el Castillo.
Un paraje de los Cerros con barrancos húmedos que bajan del alto del Gurugú, algunos de ellos aportando aguas permanentes y materia orgánica.
Pareja de corzos, animales muy escurridizos y difíciles de observar, que suelen huir y esconderse debido a la persecución que han sufrido por parte del ser humano. Actualmente siguen siendo considerados una especie de caza mayor.
Durante los siglos XIX y XX sufrieron una fuerte disminución de sus poblaciones debido a la caza indiscriminada y a la pérdida de hábitat.
Desde aquí pedimos que se ponga fin a la caza en España.
En las zonas más altas y recónditas se encuentran cuevas y parajes poco explorados.
En estos lugares más apartados y menos visitados podemos encontrar a la lagartija colirroja, que habita en terrenos secos y arenosos con poca vegetación. Está perfectamente adaptada a este tipo de hábitat gracias a sus escamas. Se alimenta principalmente de insectos y otros artrópodos.
Los Cerros con nombre propio y muy conocidos son: El Gurugú, el Ecce Homo, el Viso, el Malvecino, el Pico de las Hondas, el Salto del Cura, todos ellos por el margen izquierda del río Henares.
Con zonas pendientes cubiertas de vegetación herbácea y arbustiva, esparto, tomillo, albardín y retama, etc.
Hay aves que encuentran en este hábitat desarbolado un lugar ideal para vivir, como la tarabilla común, la perdiz común, la curruca rabilarga, la curruca tomillera, la cogujada montesina, el pardillo común y el milano negro.
Debido a la gran deforestación histórica provocada por el ser humano en la zona, este tipo de paisaje tiene una amplia extensión dentro del parque, que sería aún mayor si no se hubieran realizado las repoblaciones de pinos.
En la cúspide del cerro fotografiamos una cogujada con una larva en su pico.
El águila ratonera o busardo ratonero planea sobre los pinares describiendo círculos, aprovechando las corrientes térmicas para ganar altura y buscar a sus presas
El pinar del Parque de los Cerros, fue una repoblación realizada en los años 60 del siglo pasado con la intención de evitar la erosión y favorecer la fijación del suelo. El pino carrasco es la especie que ocupa una mayor superficie.
Entre sus copas revolotean pequeños pájaros como los pinzones, verdecillos y carboneros, además de rapaces como el gavilán, considerado una de las rapaces forestales por excelencia, que vuela con gran rapidez entre la vegetación en busca de pequeños pájaros de los que alimentarse.
El mochuelo entre los pinares no es fácil de fotografiar en estos parajes, pero la constancia y la paciencia dan sus frutos. Estamos encantad@s de poder ofrecer estas imágenes a quienes no pueden acercarse a este Parque Natural de nuestra ciudad complutense.
El río Henares, con su acción erosiva, ha excavado en la orilla izquierda cortados y terreras de arcilla donde encuentran refugio y lugares de nidificación diversas especies de aves, como el búho real, el mochuelo, las grajillas, la chova piquirroja, el cernícalo vulgar, la collalba, el colirrojo tizón y la paloma zurita.
Al colirrojo, pudo captarlo nuestro objetivo entre los cortados terrosos.
No puede faltar el conejo, en sus miles de madrigueras que pululan aquí y allá.
La chova piquiroja, habita en acantilados roquedos y tajos fluviales como estos cortados junto al río Henares.
El Soto, bosque de ribera situado en la orilla del río Henares, está formado por especies como olmos, chopos, álamos, fresnos, sauces y tarayes. Tradicionalmente, estos bosques han sufrido talas para transformar el terreno en zonas destinadas a cultivos agrícolas.
Las aves que habitan estas zonas bajas de los Cerros son muy diversas, entre ellas la abubilla, el mirlo común, los pájaros carpinteros como el pito real y el pico picapinos, además de jilgueros, gorriones, verderones, papamoscas cerrojillos, agateadores, oropéndolas, ruiseñores, tórtolas y autillos, entre otras especies.
La ribera, situada entre los farallones y cortados y el curso del río Henares, es una zona muy frecuentada y transitada por los vecinos y vecinas de la ciudad
Transitando por los caminos nos encontramos con la mantis religiosa, un insecto depredador con una gran capacidad de camuflaje y un comportamiento de caza muy eficaz.
Observa en este vídeo a una mantis religiosa en su hábitat natural.
El río comprende tanto la zona de agua dulce como sus orillas, cubiertas por juncales, eneas y carrizales, donde encuentran refugio numerosas aves acuáticas, como el ánade real, la gallineta de agua, la focha y el zampullín.
Otras aves habituales en las aguas de este río son el martín pescador, el pájaro moscón, la garza real y los cormoranes.
La última fotografía representa la tragedia que este verano hemos vivido en nuestra ciudad: “Los Cerros se queman”. Es una situación que no podemos permitir.
Desde aquí hacemos un llamamiento a las autoridades locales y a la Comunidad de Madrid para que, en estas fechas de alto riesgo de incendios, se adopten medidas especiales de prevención y protección que eviten que nuestro patrimonio natural vuelva a verse amenazado.
También queremos hacernos eco de la crónica publicada en Alcalá Hoy sobre la vulnerabilidad de los parajes naturales alcalaínos ante los incendios forestales.
La pareja de buitres leonados nos despide desde las alturas, a mucha más distancia que la del Parque de los Cerros. Precisamente por la cercanía de estos espacios naturales, debemos cuidarlos y protegerlos más que nunca, especialmente ante estas subidas de temperaturas, provocadas por un cambio climático cada vez más intenso.
Todas las fotografías y vídeos han sido realizados por el autor de este blog, a excepción de la imagen del incendio, que pertenece a El Puerta.



























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