Un año más, desde Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares, se organizó una ruta a pie que partió desde la estación de Torrejón de Ardoz hasta el complejo rural de Espinillos, situado en el término municipal complutense.
Los caminos públicos, que nos pertenecen a todos y todas, fueron el hilo conductor de esta iniciativa, que reunió a personas interesadas en redescubrir el valor de estos espacios. A tan solo quince minutos de la ciudad, los participantes pudieron disfrutar de un entorno de gran belleza, explorando la riqueza de su ecosistema periurbano, su historia y las posibilidades de futuro que alberga.
A lo largo del recorrido, no solo se caminaron senderos que conectan naturaleza y memoria, sino que también se generó un espacio de reflexión sobre el uso y la protección de estos terrenos, accesibles gracias a la red de caminos públicos que allí confluyen. Porque, como ciudadanía, tenemos el derecho —y también la responsabilidad— de participar en las decisiones sobre el entorno que nos rodea.
Esta caminata se llevó a cabo como una forma de reivindicación, con el objetivo de proteger estos terrenos y evitar su urbanización.
En una hermosa mañana, unas treinta personas nos adentramos en las aproximadamente 170 hectáreas de estos históricos terrenos, situados en el término municipal de Alcalá de Henares y recientemente adquiridos por el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz.
A medida que caminábamos, podíamos imaginar la vida que estos parajes habían acogido a lo largo de los siglos, mientras disfrutábamos del aire puro, los paisajes abiertos y la sensación de descubrir un lugar que combina historia, naturaleza y memoria local. Cada sendero y cada rincón parecía susurrar historias olvidadas, convirtiendo nuestra excursión en un viaje al pasado y en un redescubrimiento del presente.
El objetivo es poner en valor estos caminos públicos como parte del patrimonio natural, histórico y cultural de los municipios, además de reivindicar su conservación y uso público.
Espinillos es un espacio natural, antaño agrícola, asociado a los ríos Torote y Henares. Forma parte de un corredor ecológico que está protegido por la Red Natura 2000.
Pasamos junto al río Henares
Un milano real sobre nuestras cabezas revoletea en busca de alguna presa, rapaz catalogada en España como "en peligro de extinción"
La población de esta ave, elige para reproducirse lugares forestales al pie de los montes y media montaña, con zonas cercanas abiertas en valles, zonas despejadas de campiña y cultivos, y cada día más próximas a núcleos urbanos con la intención de buscar alimentos.
Una zona agrícola en deterioro progresivo en los últimos años.
Puente sobre el Río Henares, este camino que una vez cruza el río nos lleva a la población de Torres de la Alameda.
Algunos participantes en la ruta acudieron en bici desde Alcalá de Henares.
En la margen izquierda de río Henares vemos un antiguo palomar
ver reportaje sobre estos palomares en el siguiente enlace:
La finca de Espinillos, ubicada en el término municipal de Alcalá de Henares y lindando con Torrejón de Ardoz, se encuentra estratégicamente entre la N-II y la orilla izquierda del río Henares, siguiendo el antiguo camino hacia Torres de la Alameda. Este histórico complejo rural, con raíces que se remontan al siglo XVIII, fue un testigo silencioso de la vida agraria de la región hasta el siglo XX.
A pesar de su importancia histórica, hoy la finca se encuentra en estado de abandono, con numerosas estructuras originales destruidas o deterioradas por el paso del tiempo y el vandalismo. Sin embargo, Espinillos conserva un aura de historia y memoria que invita a imaginar la vida que una vez floreció en sus muros y patios.
La finca perteneció inicialmente a D. Pablo de Soria y Averasturi, quien la vendió en junio de 1878 a D. José de Ahumada y Centurión. Años más tarde, en 1888, este último la traspasó al teniente coronel de caballería D. Enrique Allendesalazar y Gacitúa, incluyendo lo que entonces se describía como “un ventorro y terrenos en el Sitio de Torote y Soto de Espinillos”.
Con la llegada de este nuevo propietario, la finca cambió por completo su orientación y se convirtió en una granja experimental impulsada por la Sociedad Española contra el Ganado Híbrido, de la que Allendesalazar era fundador y presidente.
Además, estos terrenos también formaron parte de la tradición vitivinícola local, ya que aquí se elaboró uno de los vinos históricos de Alcalá de Henares, conocido como el “tinto del Soto de Espinillos”.
La soledad del paraje, su nula vigilancia y protección, lo han convertido en lugar de grafiteros en estos últimos años.
La urraca en busca de algo de comida, en unos terrenos degradados en torno a esta finca y sucios por la acción del ser humano.
En la imagen vemos como una compañera de Ecologistas en Acción de Alcalá de Henares, recoge en una bolsa, latas y botellas, tiradas por el suelo y encima de esta antigua rueda de molino de granito, un bonito acto que recogemos en estas fotos.
Vistas desde el cerro del Viso.
Como se aprecia en la imagen aérea, se trata de uno de los pocos ejemplos que aún se conservan en el término de Alcalá de Henares de un ventorro y de un complejo agropecuario tradicional muy completo.
Este complejo de explotación rural consta de dependencias estructuradas en torno a un patio central, viviendas, almacenes, cuadras, garajes, etc.
En cierto modo, funcionaba como una pequeña “ciudad” autosuficiente, con todas las dependencias necesarias para su actividad. Sin embargo, la escasa documentación sobre su origen, junto con las continuas transformaciones propias de este tipo de asentamientos —en uso hasta bien avanzado el siglo XX—, han contribuido a que hoy su existencia y valor pasen en gran medida desapercibidos.
El conjunto cuenta con varios elementos de interés, como un pozo con brocal de piedra situado en la entrada, dos grandes piedras de molino de granito —de origen desconocido— que actualmente cumplen una función decorativa, así como otros elementos, algunos aún funcionales, distribuidos por las distintas dependencias.
La Colada Lavapellejos : (documento proyecto de Ayuntamiento), es idónea para unir andando a Alcalá y Torrejón, aunque por algunos sitios se dificulta mucho su paso, por tener mucha hierba alta junto al Henares y lindes de fabricas que invaden las zonas hidráulicas de servidumbre del río, esto son los 5 primeros metros desde el borde del cauce, y está destinada a uso peatonal, vigilancia y salvamento.
Llegamos al puente del río Torote y su Colada del mismo nombre.
En esta foto del Torote, vemos como un ciclista intenta pasar por los ojos del puente, terminado de construir hacía el año 1776 con piedra extraída de una cantera del termino de Villalbilla y ubicado en el ancestral camino de Aragón. El ingeniero Marco de Vierna elabora este proyecto para este paso tan concurrido desde tiempos antiguos.
Como vemos los grafitis, los escombros, basura y el deterioro de este paso es evidente, por eso la Asociación Patrimonio Complutense lo tiene en su lista roja en una relación del patrimonio Alcalaíno en riesgo.
De regreso ya a Torrejón, pasamos por el olivar .
Durante tres horas de recorrido, los integrantes de Ecologistas en Acción y de la plataforma vecinal y ambiental Proyecto Espinillos (proyectoespinillos@hotmail.com) nos guiaron e informaron sobre los detalles y la historia de este encantador paraje, enriqueciendo nuestra caminata con su conocimiento y pasión por la conservación del lugar.


















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