Una vez más queremos rescatar del olvido el Humedal de El Sueño.
Situado en Espartales Norte, un enclave de gran valor ecológico que sigue siendo desconocido para muchas personas de Alcalá de Henares.
Ya en 2003, la revista municipal Nuestro Barrio, en su sección Proyectos de nuestros barrios, hacía referencia a unas lagunas en el camino del Sueño, en la zona noroeste de la ciudad, donde con el tiempo se desarrollarían las urbanizaciones de Espartales norte.
Aquella mención ponía sobre la mesa la existencia de ese espacio singular, que hoy sigue esperando la atención que merece.
Camino actual del Sueño, al fondo podemos ver la antigua Finca de El Sueño, hoy en desuso.
Siguiendo el camino ya vemos al fondo el humedal y mientras llegamos observamos un bonito árbol del amor que creció espontaneo.
El humedal está formado por una serie de lagunas naturales que pese a su potencial se encuentran actualmente deterioradas con presencia de vertidos y escombros y signos evidentes de abandono.
Vertidos y escombros.
Este espacio ocupa aproximadamente 10 hectáreas y su origen está ligado a la extracción de áridos que tuvo lugar entre finales de los años 70 y mediados de los 90. Tras el cese de la actividad, sin una adecuada restauración ambiental, la cercanía del nivel freático favoreció la aparición de estas lagunas, dando lugar a un ecosistema de gran interés.
En un contexto como el de Alcalá de Henares, donde la expansión urbana, las infraestructuras y la presión sobre los recursos naturales no han dejado de crecer, espacios como este adquieren aún más importancia.
Un resto de una columna.
Su degradación supone la pérdida de oportunidades para el disfrute ciudadano en contacto con la naturaleza y la practica de actividades al aire libre.
Además, no hay que olvidar que en España muchas especies (aves, mamíferos, peces, flora) se encuentra gravemente amenazadas. La conservación de enclaves como el humedal de El Sueño contribuye directamente a frenar esta pérdida de biodiversidad.
Por ello resulta fundamental proteger este espacio, preservar su hábitat natural y garantizar la conservación de su flora y fauna. Evitar su degradación y avanzar en figuras de protección como la de Zona Especial de Conservación, sería un paso clave para asegurar el futuro.
El humedal está compuesto por varias lagunas de pequeño tamaño, rodeadas por una vegetación característica formada por carrizos, juncales y cañaverales. En las zonas intermedias crecen especies arbóreas propias de áreas húmedas donde el nivel freático se mantiene próximo a la superficie.
El resultado es un paisaje singular, con vegetación riparia, como carrizo, hinojo, retama, junco, zarzas, rosales silvestres, y ejemplares de tarayes, olmo, chopo, sauce o moreras, además de plantas tradicionales de la zona como el regaliz o paludú.
Este enclave atrae a una notable diversidad de fauna. Entre las aves destacan especies como el milano real, el cernícalo común, el ratonero, o incluso buitres que sobrevuelan la zona, también es posible observar a abubillas, pitos reales, colirrojos tizones, currucas, papamoscas, carboneros, urracas, mirlos, gorriones, jilgueros, verderones y verdecillos, ruiseñor, perdiz roja, oropéndolas, grajillas, o carriceros entre muchas otras.
A ellas se suman aves acuáticas como la gallineta europea y ánade real, así como anfibios (rana común y sapo corredor), reptiles (culebra escalera), y pequeños mamíferos como el conejo. Esta biodiversidad convierte al humedal en un autentico refugio de vida en plena periferia urbana.
Rana común en el humedal de El Sueño.
Además de su valor ecológico, este espacio tiene una importante dimensión histórica. El humedal está vinculado a los antiguos viajes del agua o qanats, canalizaciones subterráneas que durante siglos abastecieron de agua a Alcalá de Henares. Desde finales del siglo XV hasta hace pocas décadas, estos sistemas fueron fundamentales para el suministro de la ciudad.
Entre los principales viajes del agua documentados se encuentran los de Jesuitas, Finca del Ángel, El Sueño, El Chorrillo, Villamalea y El Carmen.
En particular el viaje del agua procede de la Finca del Sueño, junto con el de Villamalea abastecieron al acuartelamiento de Ciudad del Aire.Este legado forma parte de la memoria colectiva de Alcalá de Henares y refuerza la necesidad de conservar, no solo el entorno natural, sino también su patrimonio hidráulico.
Antigua finca de El Sueño, actualmente en desuso.
Zarzales y rosales silvestres se ven junto a la laguna.
Estos terrenos del humedal son de propiedad privada y están situados a menos de 300 metros de las urbanizaciones de Espartales Norte que el Ayuntamiento de Alcalá de Henares debería tener en consideración y proteger. De cara a futuras expansiones de estos barrios del norte de la ciudad, sería conveniente evitar la construcción de viviendas, calles o carreteras en dichos espacios.
En estas imágenes podemos observar diversas especies de fauna en el entorno de Espartales Norte y Sur. El buitre negro sobrevuela los cielos de la zona, mientras que el pájaro moscón construye su característico nido en forma de bolsa colgante en árboles como sauces y chopos, generalmente cerca de arroyos, humedales, ríos y lagos. Asimismo, un joven colirrojo observa con curiosidad su entorno más cercano.
Ver vídeo
Un grupo de vecinas y vecinos recoge y toma notas sobre la flora y la fauna del entorno para, posteriormente, elaborar este reportaje y darlo a conocer.
En definitiva, el humedal de El Sueño es mucho más que un espacio degradado: es una oportunidad, un lugar donde naturaleza, historia y ciudad se encuentran y cuyo futuro depende de la voluntad colectiva de protegerlo.
Conservar los humedales no es solo una cuestión ambiental; es una inversión en salud, biodiversidad y calidad de vida. Recuperar el sueño es en cierto modo, recuperar una parte esencial de Alcalá de Henares.














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