viernes, 14 de agosto de 2026

El Parque de los Cerros: naturaleza, vida y la necesidad de protegerlo frente al riesgo de incendios



Los Cerros de Alcalá de Henares, también conocidos como Montes de Valdealcalá, son un conjunto de elevaciones y cumbres planas situadas al noroeste del río Henares.

Constituyen la frontera natural entre dos zonas geográficas: la Alcarria de Alcalá y la Campiña, limitando al sur con los municipios de Villalbilla, Anchuelo, Los Santos de la Humosa y Torres de la Alameda.

Estas elevaciones están formadas principalmente por yesos y arcillas.

Se trata de un espacio natural de gran riqueza ecológica, protegido como Monte de Utilidad Pública desde el año 2000.

El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ofrece diversas rutas por este Parque Natural de los Cerros, como la ruta de los Tarayes, la Puerta Verde, el Castillo Árabe y el monte Ecce Homo. Estas rutas son una excelente manera de disfrutar de la belleza natural del entorno, conocer la naturaleza local y descubrir su historia.

Un parque con una extensión aproximada de 800 hectáreas, utilizado como espacio de ocio y esparcimiento para familias y grupos de amigos.

Se accede a este paraje por la carretera de Pastrana y tiene como entrada principal la situada frente al
 Cementerio Jardín.

Alcalá la Vieja o Castillo Árabe, es una de las rutas preferidas a este Parque de los Cerros. 

El llamado Castillo Árabe: Qal’at Abd al-Salam es una fortaleza medieval andalusí levantada por los musulmanes en el siglo X. Durante siglos fue un punto defensivo estratégico y una atalaya destinada a proteger el camino fluvial del Henares.

Actualmente se encuentra en proceso de excavación arqueológica.


Vistas de Alcalá que se pueden tomar desde el Castillo.


Un paraje de los Cerros con barrancos húmedos que bajan del alto del Gurugú, algunos de ellos aportando aguas permanentes y materia orgánica.

Pareja de corzos, animales muy escurridizos y difíciles de observar, que suelen huir y esconderse debido a la persecución que han sufrido por parte del ser humano. Actualmente siguen siendo considerados una especie de caza mayor.

Durante los siglos XIX y XX sufrieron una fuerte disminución de sus poblaciones debido a la caza indiscriminada y a la pérdida de hábitat.

Desde aquí pedimos que se ponga fin a la caza en España.







En las zonas más altas y recónditas se encuentran cuevas y parajes poco explorados.

En estos lugares más apartados y menos visitados podemos encontrar a la lagartija colirroja, que habita en terrenos secos y arenosos con poca vegetación. Está perfectamente adaptada a este tipo de hábitat gracias a sus escamas. Se alimenta principalmente de insectos y otros artrópodos.



Los Cerros con nombre propio y muy conocidos son: El Gurugú, el Ecce Homo, el Viso, el Malvecino, el Pico de las Hondas, el Salto del Cura, todos ellos por el margen izquierda del río Henares.



Con zonas pendientes cubiertas de vegetación herbácea y arbustiva, esparto, tomillo, albardín y retama, etc.
Hay aves que encuentran en este hábitat desarbolado un lugar ideal para vivir, como la tarabilla común, la perdiz común, la curruca rabilarga, la curruca tomillera, la cogujada montesina, el pardillo común y el milano negro.

Debido a la gran deforestación histórica provocada por el ser humano en la zona, este tipo de paisaje tiene una amplia extensión dentro del parque, que sería aún mayor si no se hubieran realizado las repoblaciones de pinos.


En la cúspide del cerro fotografiamos una cogujada con una larva en su pico.


El águila ratonera o busardo ratonero planea sobre los pinares describiendo círculos, aprovechando las corrientes térmicas para ganar altura y buscar a sus presas

El pinar del Parque de los Cerros, fue una repoblación realizada en los años 60 del siglo pasado con la intención de evitar la erosión y favorecer la fijación del suelo. El pino carrasco es la especie que ocupa una mayor superficie.

Entre sus copas revolotean pequeños pájaros como los pinzones, verdecillos y carboneros, además de rapaces como el gavilán, considerado una de las rapaces forestales por excelencia, que vuela con gran rapidez entre la vegetación en busca de pequeños pájaros de los que alimentarse.




El mochuelo entre los pinares no es fácil de fotografiar en estos parajes, pero la constancia y la paciencia dan sus frutos. Estamos encantad@s de poder ofrecer estas imágenes a quienes no pueden acercarse a este Parque Natural de nuestra ciudad complutense.



La ardilla roja también encuentra refugio en estos pinares.




Al fondo se ven los cortados, por debajo el río Henares camina su curso lento.


El río Henares, con su acción erosiva, ha excavado en la orilla izquierda cortados y terreras de arcilla donde encuentran refugio y lugares de nidificación diversas especies de aves, como el búho real, el mochuelo, las grajillas, la chova piquirroja, el cernícalo vulgar, la collalba, el colirrojo tizón y la paloma zurita.

Al colirrojo, pudo captarlo nuestro objetivo entre los cortados terrosos.

No puede faltar el conejo, en sus miles de madrigueras que pululan aquí y allá. 

La chova piquiroja, habita en acantilados roquedos y tajos fluviales como estos cortados junto al río Henares.

El Soto, bosque de ribera situado en la orilla del río Henares, está formado por especies como olmos, chopos, álamos, fresnos, sauces y tarayes. Tradicionalmente, estos bosques han sufrido talas para transformar el terreno en zonas destinadas a cultivos agrícolas.

Las aves que habitan estas zonas bajas de los Cerros son muy diversas, entre ellas la abubilla, el mirlo común, los pájaros carpinteros como el pito real y el pico picapinos, además de jilgueros, gorriones, verderones, papamoscas cerrojillos, agateadores, oropéndolas, ruiseñores, tórtolas y autillos, entre otras especies.

La ribera, situada entre los farallones y cortados y el curso del río Henares, es una zona muy frecuentada y transitada por los vecinos y vecinas de la ciudad


Transitando por los caminos nos encontramos con la mantis religiosa, un insecto depredador con una gran capacidad de camuflaje y un comportamiento de caza muy eficaz.

Observa en este vídeo a una mantis religiosa en su hábitat natural.




El río comprende tanto la zona de agua dulce como sus orillas, cubiertas por juncales, eneas y carrizales, donde encuentran refugio numerosas aves acuáticas, como el ánade real, la gallineta de agua, la focha y el zampullín.


Otras aves habituales en las aguas de este río son el martín pescador, el pájaro moscón, la garza real y los cormoranes.

La última fotografía representa la tragedia que este verano hemos vivido en nuestra ciudad: “Los Cerros se queman”. Es una situación que no podemos permitir.

Desde aquí hacemos un llamamiento a las autoridades locales y a la Comunidad de Madrid para que, en estas fechas de alto riesgo de incendios, se adopten medidas especiales de prevención y protección que eviten que nuestro patrimonio natural vuelva a verse amenazado.

También queremos hacernos eco de la crónica publicada en Alcalá Hoy sobre la vulnerabilidad de los parajes naturales alcalaínos ante los incendios forestales.

La pareja de buitres leonados nos despide desde las alturas, a mucha más distancia que la del Parque de los Cerros. Precisamente por la cercanía de estos espacios naturales, debemos cuidarlos y protegerlos más que nunca, especialmente ante estas subidas de temperaturas, provocadas por un cambio climático cada vez más intenso.

Todas las fotografías y vídeos han sido realizados por el autor de este blog, a excepción de la imagen del incendio, que pertenece a El Puerta.

jueves, 4 de junio de 2026

Un paseo en Alcalá de Henares por la Isla del Colegio y la ribera del río Henares, entre residuos y abandono medioambiental.

 



 El parque de La Isla del Colegio, se ha convertido en uno de los espacios más frecuentados por los vecinos y vecinas de Alcalá de Henares para practicar deporte, pasear y disfrutar de uno de los pocos entornos naturales que aún conserva una ciudad cada vez más dominada por el cemento y con escasos espacios abiertos para el esparcimiento.

Sin embargo, durante un recorrido por este paraje periurbano nos hemos encontrado con una realidad preocupante: demasiada basura, demasiada suciedad y una evidente sensación de abandono.

En junio de 2021, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares culminó la adquisición de la Isla del Colegio, un espacio natural llamado a convertirse en uno de los principales pulmones verdes de la ciudad.




Las naves situadas en este entorno también deberían ser objeto de limpieza en sus alrededores, ya que forman parte del término urbano y se encuentran a menos de 200 metros de las viviendas del barrio de El Val.



Este enclave podría convertirse en un espacio para el disfrute ciudadano y para el conocimiento del medio natural ligado al río Henares. Sin embargo, a día de hoy, las zonas próximas al cauce a su paso por la Isla presentan un preocupante estado de suciedad y abandono.


 Estos espacios están además vinculados al antiguo molino harinero, también de propiedad municipal.
Entre los siglos XIV y XVI se establecieron en Alcalá de Henares cinco molinos harineros fluviales, construidos sobre canales que captaban el agua del río Henares. Siglos después, durante el XIX, muchos de ellos fueron transformados en fábricas de harina.

Actualmente permanecen abandonados y en ruinas los molinos de Las Armas, Zulema y Borgoñón, mientras que los molinos de Esgaravita y Cantarranas han desaparecido por completo. Todos ellos se encontraban en la margen derecha del río Henares.

A fecha de junio de 2026, la restauración del molino Borgoñón continúa sin finalizar y todo indica que las obras permanecen paralizadas.


Estos molinos aprovechaban la fuerza motriz del agua del río Henares para mover su maquinaria. Su funcionamiento dependía de las variaciones estacionales del caudal, por lo que se construyeron diversas infraestructuras para garantizar el suministro de agua:

* El azud o presa, situado en el cauce del río, que permitía derivar y retener parte del caudal.

* El caz o canal, encargado de conducir el agua hasta el molino.

* El socaz, que devolvía el agua al río una vez utilizada.

La Isla del Colegio debe su nombre a que perteneció al Colegio Mayor de San Ildefonso. Se localiza al sur de la ciudad y tiene su origen en la construcción artificial de un caz que desvió parte del curso natural del río para su aprovechamiento hidráulico.

Al adentrarnos en la ribera del río observamos los efectos de lo que parecen haber sido episodios de fuertes temporales, DANAs o vendavales. Toneladas de madera caída, ramas y troncos se acumulan junto a botellas, neumáticos, restos de goma y otros residuos de origen humano.

Resulta sorprendente encontrar esta situación a escasos 300 metros de las viviendas del barrio de la Virgen del Val, una zona caracterizada por la intensa actividad de asociaciones vecinales y socioculturales. Llama la atención que esta degradación medioambiental apenas haya generado reacción pública o reivindicación visible.


Los vecinos que acudimos a comprobar el estado de la zona no podíamos salir de nuestro asombro al comprobar cómo numerosos caminos han quedado deteriorados o destruidos, con el consiguiente riesgo de accidentes para quienes deseen pasear por la ribera derecha del Henares.



A lo largo del recorrido encontramos más basura y una preocupante acumulación de residuos provocada por comportamientos incívicos.
 


Toneladas de madera seca permanecen acumuladas en distintos puntos, constituyendo un importante riesgo de incendio para este ecosistema periurbano. A ello se suma una gran cantidad de residuos, entre ellos envases, plásticos y otros desechos.


En el vídeo adjunto la suciedad apenas se aprecia a simple vista; es necesario adentrarse entre la vegetación y acercarse a las orillas para comprobar la verdadera magnitud del problema.





El río Henares, a su paso por el barrio de la Virgen del Val, presenta un evidente estado de contaminación. Desde aquí queremos advertir a las numerosas personas que pasean por la zona con sus perros de que eviten que entren en el agua, ya que podría afectar a su salud y provocar problemas cutáneos que posteriormente requieran atención veterinaria.

Lo que podría ser un auténtico vergel se ha convertido en un entorno seco, con abundante vegetación caída y un elevado riesgo de incendios, sin que se haya procedido a la retirada de buena parte de ese material.




La fauna es, sin duda, una de las grandes perjudicadas por el deterioro ambiental y la contaminación que afecta al río. Al fondo de una de las imágenes puede observarse una garza real, mientras que en primer plano aparece un ánade real macho.
Esta fotografía, así como algunas más de este reportaje, fue realizada por nuestro colaborador y amigo Paco Pérez.
 
La presa de Cayo constituye otro de los elementos patrimoniales y ambientales destacados de este entorno.
Tras comprobar el estado de esta zona de la ciudad, instamos a las concejalías competentes a adoptar medidas urgentes para revertir esta situación. La conservación de la flora y la fauna, cada vez más amenazadas, depende de actuaciones decididas y eficaces.


Esta degradación ambiental podría explicar la presencia ocasional de ánades reales en fuentes de rotondas, piscinas privadas y otros espacios urbanos, donde buscan refugio lejos de las zonas más deterioradas del río.

Otro problema importante es la dispersión de bolsas, papeles y otros residuos procedentes del mercadillo de los lunes, que el viento arrastra hasta las inmediaciones del caz y termina depositando en este entorno natural.


Durante nuestro recorrido también pudimos escuchar el canto de diversas aves, entre ellas el característico y aflautado sonido de la oropéndola, una especie que cada año viaja desde África para reproducirse entre nosotros. Cuidar este entorno es también proteger su hogar.
Otras aves que escuchamos fueron: la curruca capirotada, el pinzón vulgar, Ruiseñor, jilgueros, verdecillos y el Chochín paleártico.

El gorrión molinero, jilgueros, y ánades reales pudimos fotografiar.


Recorrido realizado

Este reportaje fue terminado de realizarse el viernes 5 de junio de 2026, coincidiendo con la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente. Una fecha especialmente significativa para reflexionar sobre el estado de conservación de nuestros espacios naturales y para recordar la responsabilidad compartida que tenemos instituciones y ciudadanía en la protección de un entorno tan valioso como el río Henares y la Isla del Colegio.

 A continuación ponemos la prensa local que se ha hecho eco de este reportaje: